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El virus pincha la burbuja del fútbol

Con los ingresos en entredicho, los clubes no podrán mantener las altas fichas de sus estrellas ni acometer fichajes galácticos

La burbuja inmobiliaria que estalló en 2008 provocando una crisis económica, social e institucional en España es el espejo en el que se mira actualmente el fútbol a nivel mundial por culpa de las medidas que los gobiernos e instituciones sanitarias se han visto obligadas a tomar para frenar la expansión del coronavirus. «Todo dependerá de la duración del bicho pero si la situación se alarga puede llevar a muchos clubes a la bancarrota», asegura José Antonio Martín «Petón», uno de los representantes españoles más prestigiosos. «Va a ser necesario un pacto general y el fútbol necesitará un proceso de revisión general», añade en una charla con ABC.

Aunque los clubes siguen trabajando en el futuro, la crisis del Covid-19 convierte en papel mojado todos los acuerdos y conversaciones mantenidas entre clubes y futbolistas de cara el mercado estival. La incertidumbre de que se puedan cumplir los presupuestos, de que se satisfagan los ingresos previstos (los derechos televisivos, los pagos de sponsors y las ganancias de taquilla y atípicos) y de que la competición se reanude incide directamente en un mercado que ya estaba sobredimensionado.

«Se había llegado a un tope exagerado tanto en las cifras que se pagaban en concepto de traspaso como en salario», reconoce Francisco Valdivieso, agente entre otros de Munir, Cuenca, Remiro o Campuzano. «Habrá que reconfigurar todo lo referente a pagos por fichaje y a sueldos. Además, los planes de la dirección deportiva de cada club no se pondrá en marcha hasta saber cómo queda todo», explica. «Olvidémonos durante varios años de fichajes de 200 millones de euros, que era la tendencia hacia la que se iba», añade Petón, recordando los traspasos de Neymar (222 millones) o Mbappé (180 millones) al PSG.

Con el actual panorama parece poco probable que el Barcelona pueda recuperar una buena parte de los 160 millones que le costó Coutinho, que pueda asumir el fichaje de Lautaro Martínez, por el que la Juventus esperaba ingresar un mínimo de 110 millones, o el regreso de Neymar, cifrado en 150 millones. Le sucede lo mismo al Real Madrid, que tiene en su órbita a Harry Kane (160 millones) o a Mbappé (el PSG no quiere negociar). No obstante, las fichas de estos futbolistas pueden ser un impedimento para sus clubes, que ahora sí verían bien un traspaso para aligerar su elevada masa salarial, que se convierte en una losa.

Aunque no lo reconocen abiertamente, muchos clubes plantean como solución para aliviar la carga económica una rebaja en las fichas de los futbolistas, bandera que ya ha ondeado la Bundesliga. «Si no se puede jugar nada más, es una posibilidad muy plausible, pero tenemos que esperar a ver cómo evoluciona la situación. Si la temporada se puede jugar hasta el final, con o sin público, la situación también puede verse aliviada», ha explicado Klaus Filbry, director ejecutivo del Werder Bremen. Una posibilidad que tendrá difícil encaje. «La UEFA o la FIFA no pueden obligar a rebajar salarios. Un contrato se firma y recoge una serie de derechos y obligaciones. Se tendrá que valorar caso a caso pero si no hay conciliación habrá conflicto», avisa Valdivieso. Petón se muestra escéptico: «Espero que la AFE y los sindicatos que tan vehementemente han defendido que no se jugara, algo completamente comprensible y en lo que estoy de acuerdo, acepte de la misma forma que los futbolistas se bajen el salario pero no creo que lo hagan».

Los tres escenarios de Calzada

Esteve Calzada, Consejero Delegado de Prime Time Sport, es una de las voces más prestigiosas y autorizadas sobre economía, representación y marketing deportivo. Conocedor del mercado de fichajes, asegura que ahora mismo hay tres escenarios posibles. «El primero es que no se vuelva a jugar y que supondría un colapso a todos los niveles. El segundo es que se juegue a puerta cerrada, lo que permitiría ingresar los derechos televisivos, algo más de 400 millones de euros. Y el tercero es que se reanude la competición y que acabe cuando tenga que acabar, que es lo que creo que acabará pasando, lo que permitiría el ingreso total presupuestado. Yo creo que se hará lo que haga falta para que se juegue», asegura. Calzada reconoce que «habrá un impacto a la baja» y que el precio de los futbolistas se devaluará porque además «al no haber Eurocopa habrá jugadores que no se revalorizarán».

 

Sergi Font - ABC

Exigencia prematura

“Álvaro José de 9 años, jugador del Natación Almería, víctima de una grave lesión tras sufrir una durísima entrada en un partido de benjamines. El chaval acabó retorciéndose por el suelo entre lágrimas y con una rotura de tibia y peroné. Su padre ha denunciado que la entrada fue impropia en un partido entre chicos de estas edades. El colegiado no señaló ni falta y desde la grada acusaron al pequeño de fingir.”

Hoy, después de leer, ver y oír esta noticia me han venido a la cabeza varias reflexiones, aunque la indignación de oír como desde la grada, un grupo de padres gritaban al chico como si fuese un luchador romano que fingía el dolor que en esos momentos tenía, me eclipsa por completa cualquier otro análisis.

Sin darnos cuenta estamos sometiendo a un nivel de exigencia deportiva y de compromiso a unos chicos que nada tiene que ver, ni corresponde con la edad que tienen. La presión a la que están sometidos llega a un punto en el que se olvidan por completo de lo mas esencial, pasarlo bien y disfrutar del futbol. Padres, directivos, entrenadores y agentes del entorno del futbol profesional deben de poner remedio a algo que se está escapando de las manos.

J. GRANADOS

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