El amaño de partidos, un mal endémico que amenaza la integridad del deporte

El escándalo del Eldense ha puesto de nuevo el foco de atención en el amaño de partidos, una práctica tan extendida, que los organismos que tratan de combatirla advierten de que el ‘match fixing’ (como se denomina en inglés) es ya la mayor amenaza a la que se enfrenta el deporte en este siglo.

Las apuestas ilegales existen desde que se inventó el deporte, pero la globalización de las casas de juego a través de Internet ha convertido el fraude en norma. Mafias y organizaciones criminales han encontrado el paraíso fiscal perfecto para blanquear el dinero procedente de sus actividades delictivas, con Asia como mercado principal desde el que operar. El limbo regulatorio del sector, la dificultad de que autoridades, organismos internacionales y federaciones trabajen juntos y la ingente cantidad de dinero que mueven las competiciones deportivas han convertido a las apuestas ilegales en un mal endémico difícil de erradicar.

El Centro Internacional para la Seguridad del Deporte (ICSS), organización sin ánimo de lucro financiada con fondos de Catar y presidida por el ex militar Muhammed Hanzab, estima que el 80% de las apuestas deportivas que se llevan a cabo en el mundo son ilegales. Según este organismo, de los 500.000 millones de euros que mueve el sector del juego al año, solo 100.000 millones estarían dentro del marco legal. Asia es el principal mercado de apuestas ilegales del mundo. El vacío legal que impera en la mayoría de los países de la región ha atraído a mafias y organizaciones criminales, que han encontrado una forma mucho más rentable para blanquear dinero que cualquier paraíso fiscal o sociedad off-shore.

El 80% de las apuestas deportivas que se llevan a cabo a nivel mundial son ilegales

Las apuestas ilegales permiten al crimen organizado un retorno de hasta el 95% del dinero que ganan con sus labores delictivas. Una rentabilidad muy superior a la que obtendrían blanqueando su dinero en paraísos fiscales o a través de sociedades off-shore, método empleado tradicionalmente por las mafias, que permite recuperar un 60% de lo invertido. Chris Eaton, exresponsable de seguridad de la FIFA y director de integridad deportiva del ICSS, advierte de que el match fixing, es “la mayor amenaza para el deporte como lo conocemos hoy en día”. Una lacra más peligrosa incluso que el dopaje, ya que como explica Jacques Rouge, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), “el dopaje afecta a un atleta individual, pero el amaño de partidos afecta a toda la competición”.

El escenario perfecto para el amaño de partidos

Aunque en la Unión Europea las normas son más severas que en otros países de Asia y Latinoamérica, las apuestas ilegales también imperan en el Viejo Continente. El último ejemplo lo encontramos en la Segunda División B española. En una competición semiprofesional como esta es donde las mafias encuentran un caldo de cultivo perfecto para el amaño de partidos: futbolistas muy jóvenes con sueldos bajos a los que se puede sobornar más fácilmente. Se trata, además, de partidos que no llaman la atención y pasan desapercibidos, por lo que, a priori, resulta más sencillo manipular el resultado. Federbet es el organismo europeo de casas de apuestas, clubes y ligas que se encarga de vigilar movimientos anómalos en las apuestas deportivas. Asegura que la 3ª División española de fútbol es una de las competiciones con más amaños del mundo. Según esta organización, las categorías semiprofesionales (2ªB y 3ª) y el fútbol femenino son el escenario perfecto para el amaño.

La Tercera División española es una de las competiciones más adulteradas del mundo

En un informe sobre la temporada 2015-2016, Federbet denunciaba la “casi total pasividad de las instituciones deportivas”, aunque valoraba positivamente el paso al frente dado por LaLiga “que ha tomado medias para vigilar los partidos de 3ª, respondiendo a la pasividad de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF)”. Un año después la organización que preside Ángel María Villar y de la que depende la Segunda B sigue mirando para otro lado. Antes de que el escándalo del 12-0 del F. C. Barcelona B al Eldense saltara a las páginas de los periódicos, los sistemas de vigilancia de la UEFA detectaron otro arreglo “evidente” en el Atlético Baleares-Eldense del 5 de marzo y dieron parte a las autoridades españolas. La RFEF hizo caso omiso. Dos semanas después el nuevo fraude cometido por varios jugadores del equipo alicantino acababa con las bochornosas imágenes de los futbolistas Nico Cháfer y Maiki Fernandez, y del entrenador, Juan Ruíz, entrando esposados a prestar declaración.

Aunque el tenis y el cricket también sufren la lacra del match fixing, el fútbol es el deporte al que más se apuesta del mundo y es, por tanto, el primero en número de partidos sospechosos. Según la Asociación Europea de Seguridad Deportiva, un 48% de los encuentros de fútbol son sospechosos de amaño, frente al 40% de los partidos de tenis, segunda modalidad deportiva donde más fraudes se comenten. La globalización de las apuestas ilegales ha obligado a los principales órganos rectores del fútbol mundial, la FIFA y la UEFA, a tomar cartas en el asunto.

La primera cuenta con un sistema de alerta temprana que le permite identificar cambios inusuales en los mercados de apuestas, tal y como sucedió con el Eldense. Cuando un partido de 2ºB, que pasa desapercibido para el gran público, registra un repunte inesperado e inexplicable de apuestas, o cuando las cantidades de dinero apostadas superan con creces la media habitual, salta una alerta y la FIFA tiene constancia de que ese encuentro es sospechoso de haber sido amañado. El organismo que preside Gianni Infantino también trabaja con la Interpol en un proyecto que pretende formar y prevenir a los actores principales de los amaños, es decir, a jugadores y entrenadores. Además, a principios de febrero anunció un acuerdo con la compañía suiza Sport Radar, que fue precisamente la que detectó el amaño del Eldense en su partido frente al Atlético Baleares. La UEFA, por su parte, también colabora con la Interpol, dispone de un sistema informático de detención de fraude en las apuestas y analiza al año más de 32.000 encuentros europeos en los mercados de apuestas de Asia y Europa.

El amaño de partidos es una pandemia difícil de combatir que socava la integridad y credibilidad del deporte como fenómeno de masas. Frenar las apuestas ilegales requiere medidas de consenso global y una colaboración inmediata entre autoridades, federaciones y organismos, que ahora mismo resulta impensable. La amenaza del match fixing exige que las principales instituciones que dirigen el mundo del deporte hagan un ejercicio de responsabilidad y fomenten la transparencia para frenar a las mafias y garantizar a los aficionados una competición limpia.

 

Fuente : Expansión.

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